Lo buscarás diez veces más

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Recordando nuestra conversión, debemos sorprendernos al ver cómo nos dejábamos arrastrar tan vehementemente por nuestras malas inclinaciones; lo que no debe sorprendernos -y que más bien debe darnos mucha esperanza- es el que Dios nos dé un deseo aún más vehemente para dejarnos atraer por Él.

Cuando pecamos, es porque nos dejamos esclavizar por nosotros mismos.

Por otro lado, cuando hacemos lo contrario al pecado –un acto de justicia, en el lenguaje paulino- nos dejamos atraer por Dios.

¿Quién es más fuerte, Dios o nosotros?

Dios. Por lo tanto, no debemos dudar de que Él puede poner en nosotros un deseo aún mayor de santidad que aquél deseo nefasto que tuvimos para pecar.

Esto es la doctrina de Rom 5,20: “Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia” y lo que hermosamente dice el profeta Baruc 4,28: “Pues como os inclinasteis a apartaros de Dios, así, convertidos, le buscaréis diez veces más”.

Que la Santísima Virgen, La Llena Gracia Sobreabundante, nos ayude a esforzarnos diez veces más para amar a Dios en cada tarea del día de hoy.


Para profundizar:

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