Lo sobrenatural no anula lo natural: la fe, la enfermedad y la muerte

Tiempo de lectura: < 1 min. …no porque tengas fe y confianza en Dios dejarás de sentir tristeza ante una enfermedad dolorosa o tener la posiblidad de contagiarte de covid. Todo eso es natural. De hecho, los mártires tuvieron miedo. El mérito está en que lo pudieron vencer por un fin sobrenatural. Así que aceptar nuestra humanidad es esencial para no

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Purificación activa de las pasiones

Tiempo de lectura: 10 min. Royo Marín, OP, Teología de la Perfección Cristiana, 369-376 El apetito sensitivo, llamado también sensualidad, es una fuerza genérica dividida en dos potencias, que son las dos especies del apetito sensitivo, a saber: el apetito concupiscible y el irascible. El primero tiene por objeto el bien deleitable y de fácil consecución; el segundo, el bien

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Santo Toribio de Mogrovejo, esencial para nuestra familia religiosa

Tiempo de lectura: 7 min. El ejemplo de Santo Toribio de Mogrovejo[1] es esencial para nuestra familia religiosa del Verbo Encarnado, por cuatro razones: primero, porque está presente en nuestra fórmula de votos, la que nos constituye esencialmente como religiosos; segundo, porque él fue esencialmente misionero, tal como nosotros deseamos serlo, según nos exhortan nuestras constituciones; tercero, porque el fin

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Cuando la coacción, discriminación y odio son constitucionales

Tiempo de lectura: 3 min. «Francia se convirtió el lunes en el primer país del mundo en consagrar el derecho al aborto en su Constitución, culminando así un esfuerzo que comenzó como respuesta directa a la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de anular el caso Roe vs. Wade. Los legisladores de ambas cámaras del Parlamento francés votaron 780 a

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«Jesús no se fiaba de ellos… conocía el interior de cada hombre»

Tiempo de lectura: 4 min. «Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos, y no necesitaba que nadie le diera testimonio acerca de hombre alguno, porque conocía el interior de cada hombre.» (Jn 2, 24-25) Mons. Straubinger comenta estos versículos, explicando que Jesús conocía mejor que nadie la tendencia al desorden que dejó el pecado original

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