¿Para salvarte basta con cumplir? Santa Teresa y San Pablo responden

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Qué piensas, ¿la salvación es algo que conseguimos por nosotros mismos? ¿Basta que cumplamos los mandamientos externamente? Los fariseos -como Saulo de Tarso- pensaban que sí. Creían que para salvarse tenían que cumplir los más de 600 preceptos que tenían en su Ley… y nada más. Podría ser que caigamos en algo de eso también nosotros, cuando nos dejamos llevar por el activismo o por hacer las cosas relativas a Dios para “sacárnoslas de encima”.

Los judíos fueron más allá de hecho, terminaron siendo muy soberbios, poniendo la salvación en ellos mismos (bajo apariencia de cumplimiento con Dios), robándole la gloria que sólo Él da y negándose a reconocer la divinidad de Cristo.

Contra esto es que San Pablo quería alertar a los Romanos cuando les escribía esta carta: para salvarte no basta con cumplir, sino con tener fe. No son las obras las que te salvan, sino la fe en Cristo Jesús.

¡Pero necesitamos las obras! Claro que sí, eso lo dice en el capítulo seis. Pero no obras muertas, sino “la fe puesta en obras”. Hacer las obras con la mirada puesta en Cristo, no en uno mismo. Es muy fácil vanagloriarnos por las cosas buenas que hacemos o porque cumplimos con lo que nos mandan.

San Pablo lo explica con el caso de Abraham

Comenta Ricciotti a Rom 4,1: “¿Qué diremos entonces que consiguió Abrahán, nuestro padre según la carne?” [A modo de esquema…no tuve más tiempo]

  • Dice que este verbo falta en algunos códices. Pero está en la Vulgata latina y en la Biblia de Navarra.
  • Ευρηκεναι = “descubierto o encontrado”. Como el famoso “eureka” de Arquímedes = “lo he encontrado”. (heuriskō)
  • No dice “que ha hecho” Abraham, sino “que ha encontrado”. Algo externo a él, algo no hecho por sus obras = “Abrahám tuvo fe en Dios”. Esto fue lo que le fue “contado”, (computado, calculado, considerado) “como justicia” = la fe.
  • San Pablo quiere poner en claro a los Romanos (contra lo que pensaban los judíos) que no son las obras -el cumplir la Ley exteriormente- las que justifican = las que te salvan. Sino la fe en Cristo que es algo dado por el mismo Dios de manera gratuita.
  • Un trabajador, hace obras y se le debe pagar por justicia. A un obrero le corresponde un salario por el trabajo que Él ha hecho.
  • A nosotros, no por las obras, sino por la fe, es que nos corresponde el salario por pura gratuidad divina. Más bien, como dirá el en capítulo 6: por la fe puesta en obra.

Santa Teresa y cuatro maneras de poner la fe en obras

1. No dejar nunca de orar (Libro de la vida, cap. 8, 4-5).

“De lo que yo tengo experiencia puedo decir, y es que por males que haga quien ha comenzado a orar, no deje de orar, pues la oración es el medio por donde puede tornarse a remediar, y sin ella será más dificultoso.”

2. Amar y temer (Camino de perfección, cap. 69, 1.3).

“Tomad este aviso, que no es mío, sino de vuestro Maestro: procurad caminar con amor y temor. Y yo os aseguro: el amor os hará apresurar los pasos; el temor os hará ir mirando adónde ponéis los pies para no caer…”

3. No hablar mal (Libro de la Vida, cap. 6, 3).

“No tratar mal de nadie, por poco que fuese… no querer ni decir de otra persona lo que no querría dijesen de mí… A donde yo estaba (los demás) tenían seguras las espaldas…”.

4.  Andar en verdad (Sexta morada, cap. 10, 7-8).

“Una vez estaba yo considerando por qué razón nuestro Señor es tan amigo de esta virtud de la humildad… Porque Dios es suma Verdad, y la humildad es andar en verdad.”  

Vivamos nuestra fe con las obras, más bien, que sea Cristo quien viva en nosotros a través de las obras y así poder decir como Teresona: “Vivo sin vivir en mí”.

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