Criterios mundanos y falaces

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El domingo se hablaba de una sordera y tartamudez física que Cristo aplicó a nuestra sordera y tartamudez espiritual. En la primera lectura de ayer y hoy a los Colosenses, San Pablo se encarga de profundizar en esta enfermedad “otorrino espiritual”, podríamos decir.

Por un lado, tenemos una sordera que es por bloqueo. Estamos tan llenos de criterios mundanos que no dejamos espacio para que entren los criterios de Dios. Por otro lado, ya que no tenemos criterios sobrenaturales, no juzgamos la realidad adecuadamente. Usamos lo que tenemos, nuestros propios criterios. Entonces nuestro nivel de juicio termina en donde termina la punta de la nariz.

Tenemos averiados el input y el output.

Hemos sido engañados con argumentos capciosos, para que creamos que la plenitud es poseernos a nosotros mismos, dejando a Cristo en segundo lugar:

Colosenses 2: 2balcancen todas las riquezas de la plena inteligencia y conozcan el misterio de Dios, que es Cristo, 3en el que se hallan escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. 4Esto os digo para que nadie os engañe con argumentos capciosos.

6Pues como habéis recibido al Señor Cristo Jesús, andad en El, 7aarraigados y fundados en El…

 8Mirad que nadie os engañe con filosofías falaces y vanas, fundadas en tradiciones humanas, en los elementos del mundo y no en Cristo. 9Pues en El habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente, 10ay estáis llenos en El.

Abramos bien los oídos a Dios, luchemos contra esta sordera espiritual para que podamos “alcanzar todas las riquezas y conocer el misterio de Cristo”.

Buscar en Él ese “tesoro escondido de la divinidad” y encontrar solo en Él “toda la plenitud”.

Que la Santísima Virgen nos ayude a “no dejarnos engañar con la ciencia y criterios del mundo”. Que salgamos de nosotros mismos y que cada día pongamos más fuertemente nuestras raíces en el Sagrado Corazón, solo “arraigados y fundados” en Él, podremos juzgar la realidad adecuadamente y alcanzar la plenitud en Él.

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