¡Sobreabunda la gracia!

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Uno de los versículos más esperanzadores es Rom 5,20b: “pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia». ¿Quién no renueva su confianza y amor a Dios al leerlo? Santo Tomás de Aquino dice que el pecado no es un obstáculo para el poder de Dios, ya que Él puede perdonar todos los pecados. Por otro lado, la sobreabundancia de gracia se puede entender como algo necesario para sanar la abundancia de los pecados, o como quien, al humillarse viendo sus pecados, obtienen una gracia aún mayor:

[Aquí San Pablo] muestra cómo el aumento del pecado fue quitado por gracia.

Primero, establece que la gracia abundó; en segundo lugar, el efecto de la abundancia de la gracia, en tanto que el pecado ha reinado.

465. Primero, por tanto, dice: se ha dicho que con la venida de la ley abundó el pecado. Pero esto no fue obstáculo para el plan divino para la salvación de los judíos y de todo el género humano, porque donde abundó el pecado, es decir, en el género humano y especialmente entre los judíos, sobreabundó la gracia, es decir, la gracia de Cristo, perdonando pecados: Dios es poderoso para hacer que toda gracia abunde en ti (2 Cor 9: 8).

466. Se pueden dar dos razones para lo que se dice aquí.

Uno se basa en el efecto de la gracia. Porque así como la enormidad de una enfermedad no se cura sino con una medicina fuerte y eficaz, también se requirió de una gracia abundante para curar la abundancia de los pecados: muchos pecados le son perdonados, porque ha amado mucho (Lucas 7,47).

La otra razón se basa en la actitud del pecador. Algunos, al darse cuenta de la enormidad de sus pecados, ceden ante la desesperación y el desprecio: cuando llega la maldad, también llega el desprecio (Pr. 18: 3); otros, con la ayuda de la gracia divina, se humillan cuando consideran sus pecados y obtienen así una gracia mayor: sus debilidades se multiplicaron; después se apresuraron (Salmo 16: 4).

Pidamos a la Santísima Virgen María, confiar en el poder y amor de Dios para perdonar pecados. Él puede cambiar nuestro corazón de piedra y así darnos cuenta de su gran amor por nosotros.

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