Hoy estamos celebrando aquí, en el colegio, el Corpus Christi. Y eso es algo muy especial para ustedes, porque en este colegio tienen una gracia grande: pueden tener recreos eucarísticos, pueden visitar a Jesús en el Sagrario y, si están bien preparados, también pueden comulgar.
Entonces, les quiero dar tres razones por las cuales nos conviene visitar a Jesús en el Sagrario.
1. Porque sin Jesús no podemos nada
La primera razón la dice el mismo Jesús: “Sin mí nada podéis hacer” (Jn 15,5).
¿Y qué significa eso?
¿Quiere decir que sin Jesús no podemos caminar, respirar, hacer una tarea o mover una silla? No exactamente. Claro que podemos hacer muchas cosas. Pero Jesús nos está diciendo algo más profundo: sin Él no podemos hacer nada que tenga verdadero valor delante de Dios, nada con amor verdadero, nada que nos acerque de verdad al cielo.
Sin Jesús se nos hace muy difícil obedecer a los papás, decir siempre la verdad, hacer bien las tareas, tratar bien a los hermanos, dejar de molestar, dejar de responder mal. Todo eso cuesta. A todos nos cuesta.
Por eso necesitamos una ayuda más grande que nuestras solas fuerzas. Y esa ayuda nos la da Jesús.
Entonces, cuando llegues al colegio y estés cansado, o cuando no tengas muchas ganas de venir, puedes ir al Sagrario y decirle con sencillez:
“Hola, Jesús. Hoy día no tenía muchas ganas de venir, pero ya vine. Ayúdame, por favor, a vivir bien este día. Ayúdame a hacer lo que Tú quieres, porque sin Ti no puedo”.
Ésa es la primera razón: lo necesitamos.
2. Porque Dios es amor
La segunda razón es ésta: Dios es amor (1 Jn 4,8).
Y nosotros necesitamos amor para poder amar.
Necesitamos amor para no hablar mal de una compañera, para no desearle el mal a nadie, para ayudarnos unos a otros, para volver a casa y decir: “Perdón, mamá, me porté mal”. Necesitamos mucho amor.
A veces nuestro corazón está como con huequitos. Nos sentimos un poco vacíos, buscamos cariño, buscamos que alguien nos mire, que alguien nos quiera, que alguien nos entienda.
Pues ese amor está ahí, en el Sagrario. Jesús está ahí. Dios es amor.
Y mejor todavía si podemos comulgar bien preparados. Porque cuando recibimos la Eucaristía, Jesús viene a nosotros y nos va haciendo más semejantes a Él. Nos va enseñando a amar. Nos va dando su amor para que nosotros también podamos amar mejor.
Si ves que te falta amor, si te falta paciencia, si te cuesta perdonar, si te cuesta tratar bien a alguien, anda al Sagrario. Ahí está Jesús, que es el Amor.
3. Porque Él te está esperando
La tercera razón es muy sencilla: Jesús te está esperando.
Imagínate que yo me siento aquí, en una silla, y le digo a alguien: “Ven, te estoy esperando”. Y esa persona no viene. Pasa el tiempo y no viene. Uno se queda esperando.
Con Jesús pasa algo parecido, pero mucho más grande. Él está ahí, en el Sagrario, esperándote. Quiere que lo visites más de lo que tú quieres visitarlo. Quiere escucharte, ayudarte, darte su gracia, darte su amor.
Jesús no es una idea. No es un recuerdo. Es una Persona viva, más real que nosotros, más bueno que nosotros, y está ahí, en el Sagrario.
Por eso no lo dejemos esperando.
Entonces, repasemos las tres razones para visitar a Jesús en el Sagrario:
- Porque sin Él no podemos nada (Jn 15,5).
- Porque Dios es amor (1 Jn 4,8).
- Porque Él nos está esperando.
Pidámosle a la Virgencita, que siempre guardaba a Jesús en su corazón (cf. Lc 2,19), que también nosotros aprendamos a tenerlo cerca, visitándolo en el Sagrario y recibiéndolo con amor en la Eucaristía.
Ave María Purísima.
Sin pecado concebida.
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