1. Para evangelizar: sólo el amor es digno de fe
Ayer el Papa dijo una frase que, para evangelizar, nos deja sin excusas: “sólo el amor es creíble, sólo el amor es digno de fe” (León XIV, Discurso de apertura del Consistorio, 7 de enero de 2026). Vale la pena quedarnos un momento con esto.
Y lo podemos leer a la luz de la primera lectura: el mandamiento del amor. Amamos a Dios y amamos al hermano. Ahí se verifica todo. Si digo que amo a Dios, pero no amo al hermano, me engaño. Por eso, sólo el amor es creíble.
2. Evangelización, atracción y amor: van juntos
Nosotros hemos sido enviados por el Espíritu Santo a evangelizar, cada uno donde está plantado, y en la etapa de formación o de vida religiosa en la que se encuentre. Y justo en este consistorio que empezó ayer y termina hoy, el Papa, en su discurso de apertura, citó a Juan Pablo II y a Benedicto XVI, y decía que la fuerza evangelizadora no es otra cosa que la fuerza de la atracción: nada atrae tan fuerte como el amor (León XIV, Discurso de apertura del Consistorio, 7 de enero de 2026).
Entonces, evangelización, atracción y amor van unidos. Si hemos sido enviados a evangelizar, hemos sido enviados a atraer. Y no podemos atraer si no hay amor. Por eso necesitamos amar a Dios y amar a los demás para poder evangelizar.
3. Nadie es obligado: se atrae por la gracia y por el amor
Nadie puede ser obligado. Nadie puede amar si no es movido por dentro, y en este caso, por la gracia. Decía el Papa: en la medida en que nos amamos unos a otros como Cristo nos ha amado, somos suyos, somos su comunidad, y Él puede seguir atrayendo a través de nosotros (León XIV, Discurso de apertura del Consistorio, 7 de enero de 2026). Y lo remata así: “sólo el amor es creíble, sólo el amor es digno de fe” (León XIV, Discurso de apertura del Consistorio, 7 de enero de 2026).
Ahora, nosotros estamos en el contexto de dos Hogares de Caridad. Si realmente queremos evangelizar a través de estos hogares, tiene que verse el amor entre nosotros, y con Dios.
4. Que se note: con Dios y entre nosotros
La gente se da cuenta, aunque no lo digas. Se da cuenta cuando un religioso está en oración. Se da cuenta cuando está amando a Dios. Y se da mucha más cuenta cuando no nos amamos entre nosotros.
Por eso hay que pedirle a Dios esta gracia. Si queremos evangelizar de verdad, tenemos que mostrar amor a Él cumpliendo sus mandatos y viviendo bien los deberes propios de nuestro estado; y amor a los demás con paciencia, perdón, con todo lo que ya sabemos. Pero que esto se note, sobre todo cuando queremos evangelizar en los Hogares de Caridad: son de caridad.
Pidámosle a María esa gracia: que nos dé un corazón capaz de atraer a los demás por el amor que le tenemos a Jesús, para atraerlos hacia Él.
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