Natividad de la Virgen

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Celebramos el día en que vio la luz del mundo, quien daría al mundo la Luz. Hoy recordamos el nacimiento de la Virgen María.

Hoy es un día importantísimo entonces, el nacimiento más importante de toda la historia, luego del nacimiento de Jesucristo. ¿Por qué? Porque estamos hablando del día en que la Madre de Dios inundó el mundo con su belleza, con su pureza… la Llena de Gracia llenó al mundo con su gracia.

Y es que -como dicen los teólogos- desde el primer instante de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, Ella recibió tanta gracia de parte de Dios, pero tanta gracia, que superaba la de todos los santos de la historia juntos. La Santísima Virgen tenía desde el primer instante de su vida en esta tierra, muchísima más santidad que la de todos los mártires de la historia, muchísimo más amor a Dios que el de los santos más enamorados de Dios.

¿Por qué fue así? Porque mientras uno está más cerca del fuego, recibe mucho más calor, como dice Santo Tomás de Aquino. Y la Virgen María estuvo más cerca a la fuente de la Gracia -que es Cristo- como nunca nadie más lo estuvo ni lo estará en toda la tierra y el Cielo. Por eso recibió tanta plenitud de Gracia, porque estuvo unida a su hijo como ninguna mamá lo estará jamás, y su Hijo era el Autor de la gracia.

Y esto, es solo el comienzo. Porque nuestra Madre, al ser Inmaculada no tenía obstáculos para que Dios obre en Ella, orientaba todas sus acciones a Dios y las hacía con una caridad tan perfecta, que iba aumentando de segundo en segundo en gracia, en amor a Dios y en amor a su Hijo.

A esta mujer es a quien celebramos hoy, la Madre de Dios y madre nuestra. Pidámosle que nazca también en nuestros corazones, para que pueda darnos la Luz que tanto necesitamos y nuestra alma aumente en gracia día tras día.

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