Educar para la libertad es educar en el amor
1. Introducción
Estos niños «no son como los de antes». Tenemos ahora un coctel disolvente de la educación: sobreestimulación por pantallas, apego[1] (priorizar economía o familia). Súmale el Covid y la Inteligencia Artificial.
Queremos saber cómo educarlos bien. Por eso, reforzaré lo que se dijo ayer:
- Qué es tu hijo: una persona
- Qué es educar
- Cómo se hace: Educar en la libertad
Carta de San Juan de Ávila a Fray Luis de Granada:
“A llorar aprenda quien toma officio de padre para que le responda la palabra y respuesta divina que fué dicha á la madre de Sant Augustín por boca de Sant Ambrosio: «Hijo de tantas lágrimas no se perderá.» A peso de gemidos y offrecimiento de vida da Dios los hijos á los que son verdaderos padres, y no una, sino muchas vezes ofrecen su vida porque Dios dé vida á sus hijos, como suelen hazer los padres carnales. Y si esta agonía se passa en engendrar ¿qué piensa, padre, que se passa en los criar?”
2. Para saber cómo educarlo, primero saber: ¿Qué es tu hijo?
Objetivo: definir y entender qué es una persona y qué es educar.
2.1 Es una persona. ¿Qué es una persona?
2.2 Jerarquía
3. ¿Qué es educar?
3.1 Definición
3.1.1 San Juan Bosco
3.1.2 Santo Tomás
“la naturaleza no pretende únicamente la generación de la prole, sino también su progreso y desarrollo hasta conseguir su estado perfecto en cuanto hombre, o sea, el estado de virtud.”
3.1.3 Ruiz Sánchez
3.2 Causas de la educación
3.2.1 Material
3.2.2 Formal
3.2.3 Eficiente
3.2.4 Final
- Educar
- Diferencia con inculcar
- Perfección, Florecimiento Humano
- Educere
- Inculcar
- Causa agente eficiente: niño
- Causa instrumental: educador
4. ¿Cómo y qué educar en un niño? Lo principal: educar en la libertad
- No hay receta estándar.
- No conductismo como programación: mecanicista/materialista
- L’ Ecuyer (Montessori): desde dentro vs desde fuera
- establecer los más altos estándares para tu hijo y a la vez tener una buena relación (J Peterson). “Sed perfectos….”
- «Aunque falles yo te seguiré amando».
- «Mi amor por ti es incondicional»
- Reflejo del amor de Dios Padre, cómo San José.
5. El error actual: confundir libertad con opciones
- no siempre podemos volver a elegir. elige solo una = compromiso… =más libertad, no menos
- charla nomba Ricardo Calleja (sociedad de las rodillas con costras)/ importancia del juego libre.
- libertad positiva y negativa
- libertad, servicio, obediencia
- no obedecer por obedecer (por el deber o miedo o consecuencias negativas), sino porque es bueno
- justo vs gusto
- uso responsable de ia. procesos cognitivos distintos con o sin
5.1 Diferencia entre tener opciones y tener libertad interior
5.1.1 Las opciones son posibilidades externas
- Ruiz Sánchez, 100: Imposibilidad de alcanzar simultáneamente – sni
5.1.2 La libertad interior es capacidad de elegir bien
5.1.3 Muchas opciones sin criterio pueden desorientar
5.2 El exceso de opciones produce indecisión, ansiedad y miedo al compromiso
5.2.1 El hijo se acostumbra a no cerrar caminos
5.2.2 Elegir empieza a parecer una pérdida
5.2.3 El compromiso se percibe como amenaza contra la libertad
5.3 Elegir implica renunciar: el compromiso no destruye la libertad, la madura
5.3.1 Toda elección seria deja otras posibilidades
5.3.2 Quien no renuncia no puede amar de verdad
5.3.3 La libertad madura cuando se entrega a un bien elegido
5.4 Un hijo con opciones pero sin criterio queda más expuesto a manipulación
5.4.1 Lo puede dominar la moda
5.4.2 Lo puede dominar el grupo
5.4.3 Lo puede dominar la pantalla o el algoritmo
6. Qué es la libertad según una antropología cristiana realista
Ad II Cor III, lectio III, nº 112:
“Libre es quien es causa de su propio actuar; siervo quien tiene por causa de su actuar a su señor. Por tanto, quien obra por propia decisión, obra libremente; quien lo hace movido por otro, no obra libremente. Así, aquel que evita lo malo, no porque es malo, sino porque Dios lo manda, no es libre; pero quien evita lo malo porque es malo, ése es libre. Esto lo hace el Espíritu Santo, que perfecciona interiormente al alma por el hábito bueno, de modo tal que se abstiene del mal por amor, como si lo preceptuara la ley divina; y por tanto se dice libre, no porque no se someta a la ley divina, sino porque se inclina por los buenos hábitos a hacer lo que la ley divina manda”
6.1 Inteligencia y verdad: el hijo necesita aprender a mirar la realidad
- Ser, Belleza
6.1.1 La inteligencia no inventa la verdad; la descubre
6.1.2 Educar es enseñar a distinguir realidad, apariencia y mentira
6.1.3 Sin verdad, la libertad se vuelve ciega
6.2 Voluntad y bien: el hijo necesita aprender a amar lo que lo perfecciona
6.2.1 No todo lo agradable es bueno
6.2.2 No todo deseo debe ser obedecido
6.2.3 La voluntad se educa aprendiendo a elegir bienes verdaderos
6.3 Fin último: no vivimos para elegir indefinidamente, sino para alcanzar el bien verdadero
6.3.1 La vida necesita dirección
6.3.2 Las decisiones pequeñas preparan decisiones grandes
6.3.3 Para el cristiano, el fin último es Dios
6.4 Gracia: la educación cristiana forma hijos de Dios, no solo personas autónomas
6.4.1 La naturaleza humana está herida y necesita ayuda
6.4.2 La gracia sana, eleva y fortalece la libertad
6.4.3 La educación cristiana enseña a juzgar con fe, esperanza y caridad
- educar para la libertad, para el amor
- libertad educada no es poder elegir
- es elegir el bien
- poder hacer compromisos
7. Las virtudes como condición de la libertad
7.1 Las virtudes no son solo “valores”, sino disposiciones interiores para obrar bien
7.1.1 No son ideas bonitas ni buenos modales externos
7.1.2 Son hábitos estables que facilitan obrar bien
7.1.3 Preparan al hijo para elegir el bien con mayor facilidad y firmeza
7.2 Un hijo puede elegir muchas cosas y, sin embargo, no ser interiormente libre
7.2.1 Puede elegir movido por capricho
7.2.2 Puede elegir movido por presión social
7.2.3 Puede elegir movido por miedo, placer o comodidad
7.3 Sin virtud, la libertad queda dominada por impulsos, miedos, placer o egoísmo
7.3.1 Sin prudencia, no sabe juzgar
7.3.2 Sin fortaleza, no persevera
7.3.3 Sin templanza, no gobierna sus deseos
7.3.4 Sin justicia, se vuelve centro de todo
8. Obstáculos actuales para educar la libertad
8.1 Sobreestimulación: pérdida de atención, silencio, espera y asombro
- Ocio de los padres
- Baby Einstein
8.1.1 Consecuencias de la sobreestimulación (L’Ecuyer)
La saturación de los sentidos que conlleva esta sobreestimulación provoca el siguiente círculo vicioso:
- La sobreestimulación sustituye al motor del niño
- Anula su capacidad de asombro, de creatividad, de imaginación.
- Tras una fugaz sensación de euforia, el niño se apalanca, se vuelve pasivo, no toma iniciativas, se aburre y deja que la pereza mental le invada. Se ilusiona cada vez menos y muestra apatía, pero es una apatía inquieta, porque el niño está acostumbrado —o mejor dicho, es adicto— al ruido de fondo de la sobreestimulación y quiere más. La sobreestimulación predispone el niño a vivir con niveles de estímulos cada vez más altos.
- El niño se vuelve hiperactivo, nervioso, no está a gusto consigo mismo y quiere llamar la atención de los adultos violando las normas. Necesita buscar entretenimiento o sensaciones nuevas cada vez más intensas para aliviar su adicción a la sobreestimulación. Cuando la encuentra, se tranquiliza, como un fumador ansioso que se reencuentra con su cigarrillo. Esa es la razón por la cual un recién nacido sobreestimulado solo se duerme con un paseo en coche o acunándolo debajo de la campana de la cocina.
- Aumenta el ruido de fondo de sobreestimulación al que está acostumbrado y se vuelve a iniciar el círculo vicioso con más fuerza… La industria de la telecomunicación y los medios de comunicación le proporcionan la estimulación que necesita, con contenidos cada vez más agresivos, espantosos y rápidos. Desde las imágenes de linchamientos y de guerras sangrientas en las noticias, hasta las historias violentas y de horrores llenas de sangre y de vampiros en los libros y en las pantallas de todo tipo.
- El niño sobreestimulado se convierte entonces en un adolescente que lo ha visto y lo ha tenido todo. Está pasado de vueltas, saturado, tiene el deseo bloqueado… Algunos de estos adolescentes pedirán a sus padres y maestros, como Elisa, que les ayuden a desear… Otros, buscarán su «entretenimiento» en otro tipo de actividad: actos de vandalismo, violencia escolar, botellones, drogas, etc., utilizando a las personas que involucran en estas actividades como un medio para «divertirse».
Los niños de hoy en día no son como los de antes, constatan las abuelas. Es cierto. Hoy en día, hace falta retroceder a una edad cada vez más temprana para encontrarnos con el asombro en un niño. Constatamos, pues, que cada vez son más los niños, y luego los adolescentes, dispersos, hiperactivos, con dificultad para crear vínculos, para reconocer la autoridad, para gestionar su afectividad, con actitudes a veces violentas, desagradecidas, y que encuentran su fuente de motivación principalmente en la estimulación externa.
Antes, un niño de cinco años podía fascinarse escuchando a La Abeja Maya. Ahora, le aburriría. Y le aburrirían Caillou, Pack el Cartero y Dora la Exploradora. Antes veíamos E.T. con seis años, Los Goonies con doce años y Poltergeist de adultos. Creo que ahora un niño de cinco años no pestañearía ante el terror y el suspense de Poltergeist, se aburriría con Los Goonies y no aguantaría medio minuto el ritmo de E.T. La naturaleza del niño no ha cambiado, los niños son niños y seguirán siéndolo siempre. Es el entorno en el que se encuentran los niños el que ha cambiado, que les somete a unos estímulos que les impiden disfrutar de una película lenta. Antes, el entorno inmediato del niño se solía adaptar a sus ritmos y a sus necesidades. Ahora, es él quien se debe adaptar al ritmo frenético de un entorno que produce cada vez más estímulos. Televisión, videoconsolas, un sinfín de actividades extraescolares, menos horas de sueño, una escolarización más temprana, juguetes que hablan, etc. Como bien decía Montessori:
Cuando el niño reacciona aislándose, ignorando a sus padres, se apalanca, se desanima, es caprichoso, o muestra cualquier otro tipo de comportamiento inesperado por parte del padre, pocas veces el adulto llega a la conclusión de que este comportamiento es un grito, una protesta de la naturaleza, al padre que ha impuesto al niño algo que va en contra de su dignidad, o le ha privado de algo imprescindible para su desarrollo.[33]
Cuando el educador percibe esta protesta del niño, puede, sin saberlo, responder de forma que el niño entre en un círculo vicioso que empeore la situación. O bien intensifica la disciplina y vuelve a negar con tozudez la resolución de las necesidades básicas del niño; o bien no respeta sus ritmos, entre ellos el del sueño, o le llena la agenda de actividades extraescolares; o tira la toalla y concede al niño toda clase de caprichos saturando cada vez más los sentidos, o bien le enchufa un DVD para aliviar su adicción. En todos estos casos, se acentúa la espiral viciosa y se hace cada vez más difícil resolver el problema.
La intensidad de la espiral varía de un niño a otro, dependiendo de la cantidad de estímulos y de la sostenibilidad a lo largo del día y de los años que dure la situación de sobreestimulación. Lo lógico es que el niño pida cada vez «más marcha» como Alex y acabe en una actitud general de bloqueo del deseo que Elisa y sus profesores llamarán «falta de motivación».
Blaise Pascal decía que «todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre de estar en silencio a solas en su habitación». El niño que no haya iniciado el círculo vicioso de la espiral de la sobreestimulación, si además de no haberle dado respuestas hechas, le hemos dejado descubrir a su ritmo a través del juego libre, será probablemente un niño genial independientemente de su potencial intelectual. El niño original es un niño que está acostumbrado a iniciar su proceso educativo desde dentro. Es curioso, descubridor, inventor, capaz de dudar sin desconcertarse, de formular hipótesis y de comprobar su validez mediante la observación. Observará con calma las plantas, las flores, los caracoles y las mariposas. Acercará un papel a las pinzas de las tijeretas para ver si el insecto se hace con él. Jugará con su sombra, se preguntará por qué la imagen que proyecta en el espejo le imita siempre, se preguntará cómo puede ser que Mary Poppins haya subido por la chimenea, desafiando la ley de la gravedad. En la playa empezará a inventarse tesoros por excavar; y en el bosque imaginará las cabañas que pueden construir en un árbol. Todas estas preguntas y estas aventuras que parten del asombro de nuestros pequeños filósofos, si encuentran el entorno fértil necesario para una educación en el asombro, son el preámbulo de una reflexión todavía más profunda sobre los misterios y las leyes de nuestro mundo.
Cuando este niño asombrado llegue a la adolescencia, le será más natural estudiar porque tendrá curiosidad intelectual. Es cierto que el adolescente de todos los tiempos tiene rasgos determinados que no se curan con el asombro, pero este hará que le sea más natural leer novelas y que encuentre placenteras las largas y bellas descripciones de los lugares y de los rasgos de carácter de los personajes. No se aburrirá con los escritos de autores como Cervantes, Tolkien y C. S. Lewis.
8.1.2 El hijo se acostumbra a estímulos constantes
8.1.3 Le cuesta permanecer en una actividad
8.1.4 Se debilita el deseo de contemplar y conocer
8.2 Pantallas y gratificación inmediata: dificultad para sostener deseos profundos
8.2.1 La pantalla educa en rapidez y novedad
8.2.2 El esfuerzo lento se vuelve poco atractivo – IA: Estudio MIT
8.2.3 La voluntad pierde entrenamiento para esperar
8.3 Aburrimiento de la realidad: cuando lo ordinario parece insuficiente
8.3.1 La vida familiar puede parecer lenta o pobre
8.3.2 El silencio se experimenta como vacío
8.3.3 La realidad deja de provocar asombro
8.4 Discernimiento: enseñar a reconocer deseos, miedos, falsas paces y tentaciones
8.4.1 No basta preguntar: “¿qué quiero?”
8.4.2 Hay que enseñar a preguntar: “¿de dónde viene esto que quiero?”
8.4.3 El discernimiento ayuda a elegir con libertad interior
9. Cómo educar la libertad en casa: San Juan Bosco como guía práctica
9.1 Razón: formar criterio, no solo imponer normas
9.1.1 Explicar el sentido de los límites
- Ley = Formar virtud
9.1.2 Ayudar a ver consecuencias
9.1.3 Enseñar al hijo a amar el bien, no solo a cumplir órdenes
9.2 Religión: educar desde Dios y hacia Dios
- La gracia supone la naturaleza
9.2.1 La fe ilumina toda la vida, no solo algunos momentos
9.2.2 La oración y los sacramentos fortalecen la libertad
9.2.3 El hijo debe aprender a preguntarse qué quiere Dios
9.3 Amorevolezza: no basta amar; el hijo debe saberse amado
- Es aquí cuando la amabilidad se vuelve imprescindible, pues ésta es “amor demostrado”[26], por lo tanto, amor efectivo y afectivo, probado con hechos, perceptible y percibido[27]. Nada tiene que ver con debilidad, ni sentimentalismo, ni sensibilidad incontrolada, sino implicación emotiva iluminada y purificada siempre por la razón y la fe[28].
- Sólo cuando los niños y jóvenes se sientan “amados en las cosas que les agradan, participando en sus inclinaciones”[29], estarán dispuestos a ver que se los exhorta por amor a hacer aquellas cosas que les agradan poco[30]. San Juan Bosco ponía gran cuidado en “secundar las inclinaciones de cada uno, confiándole lo que sabía era de su mayor agrado”[31], y él mismo se ponía manos a la obra en conseguirles lo que necesitasen para desarrollar al máximo esas inclinaciones.
- La caridad así entendida queda expresada por Don Bosco como amorevolezza. El término italiano en sí no tiene una traducción satisfactoria al castellano, pero el derecho propio señala que “puede significar: amabilidad, cariño, afecto familiar de padre y hermano mayor”[32]. San Juan Pablo II no duda en decir que “la amorevolezza no es sólo un pilar del método educativo … sino reflejo y participación de la paternidad de Dios, pues tiene su fuente en el mismo corazón de Cristo y en María Santísima el modelo y la inspiración. Es pues [la amorevolezza], celo ardiente por la salvación integral de los jóvenes; es solicitud pastoral en extremo respetuosa de la persona; es potencia afectiva capaz de ganarse el corazón y, definitivamente, tiene un valor decisivo en el proceso educativo”[33].
9.3.1 El amor debe hacerse visible en el trato
9.3.2 La corrección debe nacer del deseo del bien del hijo
9.3.3 El vínculo no reemplaza la exigencia; la hace posible
- Jugar no es perder el tiempo
9.4 Asistencia: presencia cercana y preventiva, no control ni permisivismo
9.4.1 Estar cerca antes de que el mal crezca
9.4.2 Conocer amistades, pantallas, luchas e intereses
- Haidt. Juego libre.
9.4.3 Crear un ambiente familiar donde el bien sea posible
10. Conclusión
10.1 No hijos llenos de opciones, sino llenos de virtud
- Espíritu de príncipes
10.1.1 La virtud da estabilidad interior
10.1.2 La virtud permite elegir el bien con firmeza
10.2 No solo capacidad de elegir, sino capacidad de entregarse al bien
- Entrega total por amor
10.2.1 Elegir implica renunciar
10.2.2 La libertad madura en el compromiso
10.3 La misión de los padres: formar la libertad para Dios
10.3.1 Educar la inteligencia para la verdad
10.3.2 Educar la voluntad para el bien
10.3.3 Educar el alma para vivir en gracia
BIBLIOGRAFÍA ÚTIL
Tipos de apego: La influencia de las relaciones en el desarrollo emocional – Jose Luis Marín (2026)
https://formacionpsicoterapia.com/tipos-de-apego-en-relaciones/
Struggling with Self-Love: A Thomistic Perspective on Anxious Attachment and the Vice of Self-Diminishment – Sheryl Overmyer (2023)
Carta Encíclica Divini Illius Magistri – PÍO XI (1929)
Declaración Gravissimum Educationis. Sobre la educación cristiana – CVII (1965)
Educar los afectos (Miguel Ángel Fuentes)
https://www.teologoresponde.org/wp-content/uploads/2014/03/Educar-los-afectos-libro.pdf
“El sistema preventivo es la caridad”
https://nuestrocarisma.org/index.php/2018/05/01/el-sistema-preventivo-es-la-caridad/
https://es.scribd.com/presentation/469036985/PEDAGOGIA-GENERAL-U2-LAS-CAUSAS-DE-LA-EDUCACION
[1] Apego: seguro, ansioso-preocupado, evitativo, desorganizado. https://formacionpsicoterapia.com/tipos-de-apego-en-relaciones/
Educación
